El Fuego de Dios en la Juventud Latinoamericana

Mario González es un muchacho jóven con una gran pasión por Dios. Como uno de los más jóvenes delegados, de 22 años de edad, él tiene una gran carga y pasión de alcanzar los jóvenes mejicanos para Cristo.

Mario está aquí (GCOWE'95) por la invitación de Eliseo Escobar, Secretário General de AD2000 para Méjico. Eliseo sabe que este es un jóven que está llevando la antorcha para alcanzar las naciones.

"Nosotros los jóvenes estamos dispuestos", dice Mario. Los cristianos adultos están cansados, con familia y responsabilidades. Esta es la visión y razón por la cual él me invitó."

"Yo no tenía dinero para venir", dice Mario. "Entonces yo acudí a amigos en una iglesia en Wichita, Kansas. La junta de misiones de esta iglesia, estuvo de acuerdo de pagar mi pasaje de los Angeles a Seoul. Yo aún tenía una gran tarea por delante la de conseguir el dinero del pasaje de Monterrey a Los Angeles. Tomé algunos trabajos extras y el grupo de jóvenes de mi iglesia me ayudo lavando carros para conseguir el resto del dinero."

Tres días antes de partir de Méjico, Mario tuvo un pequeño accidente automovilístico. Su hermano estaba fuera de la ciudad, para cubrir los costos del seguro tuvo que pagar de su propio dinero 800 pesos. Esto significaba que el ya no podía venir para Seoul.

"Yo estaba realmente muy triste", dijo Mario. "Entonces leí en la biblia acerca de la determinación de Daniel de no adorar a los ídolos, aunque esto significara el ser lanzado al horno de fuego. Dios entonces me dijo: Yo no hice provisión para Daniel? Confía en mi de todos modos". Al día siguiente el hermano de Mario retorno a la ciudad y él pagó 3.000 pesos a la compañía de seguros.

A la edad de 12 años siendo aún un niño, Mario se lamento el haber peridido a su padre. Un día mientras oraba y adoraba, comenzo a llorar siendo quebrantado profundamente. "Yo no podía entender esto", dijo. "Finalmente confesé a Dios que yo tenía amargura y rabia en mi corazón por no tener a mi padre. Y entonces, Mario reuerda haber escuchado una voz. "Dios me habló y me dijo: Yo soy tu Padre". Estas palabras produjeron sanidad interior en mi ser y me inyectaron la llama de Dios para alcanzar la juventud para Cristo."

"GCOWE está abriendo mis ojos para ver que lo que estoy haciendo en mi ministério no es suficiente", dice. Mario había enfocado su ministerio en su propia localidad. GCOWE está desafiándole a establecer una red con otros grupos juveniles, para alcanzar a un mayor número de jóvenes.

Mario y la juventud de su iglesia no sólo están alcanzando a los jóvenes, sino que han ampliado su ministerio alcanzado las familias de los barrios pobres de Monterrey. Ellos han reclutado jóvenes graduados de la escuela de medicina y han formado una centro médico, con su propio trabajo, esfuerzo y el dinero que han podido levantar.

Ellos también utilizan estas instalaciones para tener un centro de estudio bíblico. "Esta es nuestra forma de alcanzar aquellos que no quieren venir a la iglesia", dijo. "Nosotros mostramos el evangelio que conocemos. Nosotros amamos a Dios con todo nuestro corazón y a nuestro prójimo como a nosotros mismos."

Las ofrendas de los jóvenes ayudan a pagar las medicinas y otros gastos, también contribuyen para otros ministerios los cuales hacen posible que se hábran puertas para la evangelización. Ellos se reunen en un edificio viejo en mal estado que necesita remodelación, pero han sacrificado el satisfacer sus propias necesidades, para poder organizar y atender su ministério.

"En Méjico", Mario dice, "nosotros tuvimos 6 años de libertad y abundancia, pero ahora tenemos 6 meses de estreches económica. "Los corazones de la gente están abiertos." GCOWE'95 ayudará a Mario a cosechar el fruto maduro del campo. El deseo de su corazón, es que algún día digan: "Mario sirvió a Dios en su generación."